26.3.09

KIMONO PARA NO OLVIDAR

"Nuestras vidas empezarán a terminar el día que guardemos silencio sobre las cosas que realmente importan"
Dr. Martin Luther King, Jr

“...la proclividad de dichos gobiernos a la solución militar sin control civil estuvo en consonancia con un considerable sector de la sociedad peruana, principalmente el sector urbano medianamente instruido, beneficiario de los servicios del Estado y habitante de zonas alejadas del epicentro del conflicto. Este sector miró mayoritariamente con indiferencia o reclamó una solución rápida, dispuesta a afrontar el costo social que era pagado por los ciudadanos de las zonas rurales y más empobrecidas.”
Conclusión 77 CVR

Después de pasado algunos años de la presentación del Informe de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, hemos sido perplejos testigos de cómo los mecanismos de exclusión sobre los que se basan las relaciones sociales en nuestro país siguen intactos. Aquel sentido común según el cual la vida de un@s vale más que la vida de otr@s es, aunque no se lo reconozca, asumido por sectores amplios de la población. Se trata de una posición que concibe la vida humana como un costo a pagar en pos de un objetivo político, ya sea del lado de los grupos que declararon la guerra al Estado como del lado del mismo Estado represor. Una sociedad, en donde la violencia tiene carácter estructural a la misma y que se resiste a mirarse a sí misma, porque sabe que la verdad es dolorosa y asumirla tiene un costo.

En este contexto y sabiendo que en la lucha contra la impunidad, el olvido y la injusticia a todo nivel, los hombres y mujeres avanzamos hacia la construcción de un mundo mejor; se plantea un kimono re-significado en el acto de “vestirse” con el de asumir una actitud crítica y auto-reflexiva, sensible al dolor humano y a la injusticia social. No podemos construir la tranquilidad de nuestras vidas en base a la negación de nuestro semejante. Lamentablemente esta práctica social se vuelve muy cotidiana: un ominoso sentido común dispuesto a asumir el costo de la violencia mientras sean otr@s quienes la paguen, aquell@s que no gozan de los mismos grados de ciudadanía ni de reconocimiento social que nosotr@s.

El Kimono plantea la interpelación del espectador y la confrontación con nuestra memoria colectiva. La indiferencia es cómplice de la injusticia, nuestro silencio sustenta un modelo de civilización basado en la injusticia, el egoísmo y la competencia. Por eso el uso del espejo en donde el espectador se puede confrontar con su imagen reflejada con la frase “silencio cómplice” y reflexionar sobre su posición con respecto al mundo en que vive y su capacidad real de transformación en dicho mundo.

El Padre Gutiérrez define la pobreza como insignificancia social, podemos decir también entonces, que la pregunta es si somos capaces de reconocernos en la diversidad, si somos capaces de construir democráticamente existencia social sin exclusión, reconocernos en la otredad y apostar por una sociedad radicalmente democrática, en donde todos estemos incluidos, en donde no haya ciudadan@s de segunda ni tercera clase, en donde no haya nunca más, insignificancia social.

Jorge Alberto Miyagui
2003-2006
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